Quizás te lo han dicho muchas veces: "pero si eres guapísima, ¿cómo puedes sentirte así?" Y tú, por dentro, no sabes qué responder. Porque te miras al espejo y no ves lo que ven los demás. O lo ves, pero no te basta. O simplemente el espejo no tiene nada que ver con cómo te sientes por dentro.
La autoestima no tiene nada que ver con el físico
Esta es la confusión más común. La sociedad nos ha enseñado que si eres atractiva, deberías sentirte bien contigo misma. Pero la autoestima no vive en el espejo. Vive en cómo te hablas a ti misma, en lo que crees que mereces, en si sientes que tu presencia tiene valor más allá de lo que ofreces a los demás.
Puedes ser objetivamente guapa y creer, en lo más profundo, que no vales lo suficiente. Que si la gente te conociera de verdad, dejaría de quererte. Que tu valor depende de que sigas siendo atractiva, joven, perfecta.
¿De dónde viene esa desconexión?
La autoestima se construye en la infancia, en los mensajes que recibiste sobre quién eres. No sobre cómo te ves, sino sobre si eres válida, querida, suficiente. Si de niña recibiste más comentarios sobre tu físico que sobre tu inteligencia, tu esfuerzo o tus emociones, es fácil que hayas aprendido que tu valor está en lo exterior. Y lo exterior siempre puede fallar.
También puede venir de críticas constantes, de comparaciones, de un entorno donde el amor era condicional. De haber aprendido que para ser aceptada tenías que ser de cierta manera.
Señales de que tu autoestima necesita atención
- Necesitas que los demás te digan que estás bien para creerlo.
- Un comentario negativo puede hundirte días, aunque haya diez positivos.
- Dices que sí para no decepcionar, aunque tú necesites otra cosa.
- Sientes que no mereces las cosas buenas que te pasan.
- Te comparas constantemente con otras mujeres y siempre sales perdiendo.
La autoestima se trabaja, no se hereda
No naces con más o menos autoestima. Se construye. Y lo que se construyó de una manera, puede reconstruirse de otra. No se trata de hacerte pensar que eres perfecta —eso no es autoestima real— sino de aprender a verte con honestidad y aun así elegirte.
En terapia trabajamos exactamente eso: los mensajes que recibiste, cómo los interiorizaste y cómo puedes empezar a relacionarte contigo misma de una manera más justa y más tuya.
Si quieres empezar, la primera sesión es gratuita. No necesitas estar en crisis para dar ese paso.




0 Comentarios